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31/03/17

Fuerte respuesta de Andrés Calamaro a los críticos de sus declaraciones

Andrés Calamaro
Andrés Calamaro

El artista ironiza sobre las reacciones que despertaron sus dichos sobre la tauromaquia y los perros

Luego del revuelo causado por los dichos de Andrés Calamaro acerca de la tauromaquia y los perros, el artista recurrió a sus cuenta de Facebook para lanzar su descargo.

En una entrevista con El Mundo de España, entre otras cosas, el músico había declarado que "mientras mucha gente se muere de hambre, se gastan miles de millones de dólares en alimentar perros y cortarles el pelo. Ésa es una industria que conviene... Es perverso, porque además el cariño que le depositamos a un perro es el que le restamos a nuestras propias familias en algunos casos. Hay que pensarlo y mantenerse distante. Lo principal es intelectualizarlo, no creer en el eslogan".

Con cierta ironía, Calamaro comenzó su texto pidiendo "disculpas" por lo expresado: "Lamento las molestias ocasionadas en relación a mis recientes declaraciones que pudieran haber atentado contra la integridad moral de la gran secta de buena gente aplatanada por los slogans de lo que graciosamente llamamos la corrección política. Servidor detecta un desfase entre la proliferación de fotos con perros y la poca reacción frente a las tragedias del mundo: diez millones de niños van a morir este año. Una noticia que debería unirnos a todos en torno a una preocupación profunda".

En su descargo, además, buscó despegarse del lugar en que, involuntariamente, según él, ha caído y se manifestó como un simple fan de la actividad: "Aficionados a las corridas de toros hay millones en grandes ciudades, poblaciones y pueblos de Francia, España, México, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. Y se merecen el mismo respeto que cualquiera. Yo no soy portavoz (no más que espontáneo) de la tauromaquia ni de la muerte de un vacuno". Y enseguida, en una de las frases más fuertes de su prosa, el artista traza una comparación entre quienes hacen de la cocción de animales una pasión, a la vez que adoran a sus perros y gatos domésticos: "En nuestro país celebramos con alegría la ingesta de carne roja y las fotos de las achuras y el asado son casi tantas como la de nuestras mascotas. Ser aficionado a las corridas de toros no te convierte en un asesino sádico a menos que hayas matado con alevosía a otra persona", sentenció.

El derecho a expresarse sin ataduras ni condicionamientos como todo habitante de este planeta fue defendido por Calamaro al tiempo que explicó su involucramiento con las corridas de toros: "La libertad y el respeto a las personas son columnas fundamentales de la vida civil, el don de gentes y la sociedad toda. Lamento haber herido en el honor y la sensibilidad de almas tan bellas como angelicales, personas tan sensibles que, heridos por un sable sin remaches, no pueden contener sus insultos de tan heridos que están en su sensibilidad. Soy un pacífico aficionado y jamás fui increpado por la turba animalista. Mi afición consiste en presentarme en la plaza y ver pacíficamente el desempeño de los toros y los toreros", afirmó. No tengo intención de prolongar un debate en torno al asunto taurino, no con gentes que no se hayan tomado el trabajo de entender, ver o sentir de que se trata aquello que les hincha de razón. Nadie merece ser insultado por una masa enfurecida que no da la cara. El toro puede defenderse del torero, así es como los vemos entrar a la enfermería día si y día también. Pero en la selva donde pian pájaros azules que cotizan en Wall Street (o en Facebook o en el foro que corresponda) sólo se trata de un ejercicio catártico y poco valiente, consistente en tirar piedras y esconder la mano. Ahora me toca a mí ser degollado por el sable sin remaches, la semana pasada fue otro …".

La intención de Calamaro de plantear el valor artístico de la tauromaquia queda expuesto hacia el final de sus palabras, a través de las cuales no sólo deja establecida su forma de pensar sino que también se define a sí mismo: "El punto en cuestión era categorizar (o no) como arte a lo que también se conoce como fiesta, es un detalle sin importancia, pero dudo que mis insultadores sepan mencionar a diez artistas contemporáneos además de Messi. Razón por la cual no atengo motivos de peso para cambiar mi forma de pensar que es meditada; después de ver esporádicamente toros durante veinte años, recién me atreví a opinar y desde un punto de vista de manipulación política más que sobre el asunto en cuestión. Fue hace siete años, en un programa de televisión y en ocasión de una juntada de firmas para cerrar la última plaza que todavía ofrecía espectáculos en Barcelona. No soy consumidor de drogas pero rechazo la inquisitorial careta, soy responsable de mis actos y un hombre del cual sus familiares pueden sentirse orgullosos. Finalmente soy un adulto joven y sé distinguir un disparate de un razonamiento".

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