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30/03/17

Los dichos de Calamaro que enojaron a muchos

Andrés Calamaro
Andrés Calamaro - Foto: Facebook Andrés Calamaro

Volvió a alabar la tauromaquia y cuestionó el cariño que se le brinda a un perro en detrimento del cariño a un familiar; también, habló de su hja

En una entrevista con El Mundo de España, Andrés Calamaro realizó declaraciones que no sólo han indignado a buena parte de quienes las leyeron sino que, además,  molestaron a gran cantidad de defensores de los animales.

Consultado por el periodista acerca del origen de su conocido gusto por las corridas de toros, el músico comentó que de pequeño las había experimentado en México pero recién a sus 30 años comenzó a ir con frecuencia, en España. "El mundo del toro me ofreció un respeto, una gratitud y una amistad, que son valores muy importantes", reflexionó.

Si bien ser taurino en esta época suele tener como consecuencia ganarse enemigos, Calamaro cree que esa actitud de rechazo de la sociedad va a cambiar. Él aduce no saber por qué se ataca a los seguidores de la tauromaquia y esboza una particular teoría: "Quién sabe. Puede haber una conspiración de los fabricantes de comida para perros". Sin embargo, su idea no se detiene en esa frase y se explaya: "Que abran bien los ojos. Mientras mucha gente se muere de hambre, se gastan miles de millones de dólares en alimentar perros y cortarles el pelo. Ésa es una industria que conviene... Es perverso, porque además el cariño que le depositamos a un perro es el que le restamos a nuestras propias familias en algunos casos. Hay que pensarlo y mantenerse distante. Lo principal es intelectualizarlo, no creer en el eslogan. Aprender a ver en los más profundo, aprender a sentir. Si no, dedicarse a otra cosa".

Claro que el artista va más allá y replica, ante la pregunta de si la tauromaquia puede ser un arte: "A mí me parece tremendo que en Internet sea un jurado de qué cosa es arte y qué cosa no. Como si hubiéramos escuchado tanta música, pintura y literatura como para decir con suficiencia que la tauromaquia no es arte. ¿Quién lo dice? ¿Picasso? No. ¿Orson Welles? Tampoco. ¿José Bergamín? ¿Manuel Chaves Nogales? ¿Ernest Hemingway? Ninguno de esos lo dice y Salvador Dalí tampoco. Y esos saben de arte".

Hacia el final de la nota, la relación con su hija Charo de 10 años toma el centro de la escena: "La veo poco a mi hija. Soy un padre peculiar... Siendo cantante, hago muchas giras, grabo discos y viajo mucho. La hija vive con la madre y yo estoy acá, pero el mes que viene nos vamos a ver. También hay toda una vida por delante para que descubra la clase de padre que tiene. Según vaya madurando, sabrá si le gusta o no".

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