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05/04/17

¿Por qué, de repente, todos aman a Duran Duran?

Duran Duran
Duran Duran

El talento vigente de una de las bandas más populares de rock y pop de la escena mundial

¿Qué sucede, de repente, que todos aman a Duran Duran? ¿Acaso nadie recuerda que el grupo fue blanco de virulentas críticas año tras año, década tras década? ¿Dónde quedaron aquellas burlas propinadas a la banda de veinteañeros que irrumpió apenas empezados los ´80?

El sábado 1º de abril, Duran Duran se presentó en el Lollapalooza Argentina en un horario para principiantes, segmento que le fue otorgado en beneficio de otros artistas más "actuales". Si bien, frente al show de un grupo con casi 40 años de carrera, no se esperaba una gran respuesta del público del festival - de un promedio de edad que iba de los 15 a 25 - los millennials y otros jóvenes soprendieron con su buena predisposición para festejar la performance de los británicos. Bailaron y cantaron. No tuvieron prejuicios.

Prejuicio. Esa es una de las palabras que persiguió a Duran Duran desde sus comienzos, cuando hacía poco que habían salido de la escuela secundaria. A su enorme talento para componer e interpretar canciones, a su belleza y a su juventud se les sumó un "defecto" más en ese entonces: sus seguidores adolescentes, con las hormonas a flor de piel, con la determinación de defenderlos y acompañarlos hasta el fin del mundo, por los siglos de los siglos. La composición del público era mayoritariamente femenina en la superficie. Las teens fueron quienes desataron la locura por Duran Duran y quienes declararon su amor incondicional por la música de la banda y por la banda misma. Para buena parte de los varones, era una vergüenza admitir su gusto por el grupo. El paso del tiempo derribó esa barrera y los hombres mostraron su fanatismo también.

No se trataba de puro empecinamiento. La pasión era incontrolable, la admiración que Duran Duran despertaba era casi única (se los llamó The Fab Five por la similitud al amor que despertaban los Beatles) y su música encendía a las masas de jóvenes ávidos de rock y pop. Todos estos elementos involucrados en la trayectoria de la banda generaron una reacción negativa de la misma intensidad por parte de la crítica especializada, periodistas que despreciaban la nueva ola de artistas pop pero eligieron a Duran Duran para su ensañamiento.

Estoicamente, la banda soportó no ser tomada en serio o ser considerada una agrupación del momento. Fueron los reyes del mundo, sufrieron cambios en su formación, publicaron un inigualable puñado de joyas musicales, atravesaron años de inestabilidad personal y artística y siguieron buscando, sin cesar, melodías perfectas. Claro que, a medida de que el tiempo transcurría, algunos fans se aburguesaban y ya no tenían tiempo de levantar las banderas del grupo, ocupados con sus propias obligaciones de adultos, con responsabilidades que el crecimiento conlleva. Sin embargo, la llama no se había apagado.

Los adolescentes de las primeras épocas - vapuleados junto a su banda preferida por amargados periodistas con problemas psicológicos no resueltos en el ámbito del consultorio - son los fans maduros de hoy. Muchos de ellos son comunicadores tradicionales que exhiben con orgullo su gusto, respeto y conocimiento del grupo. Los demás son simples seguidores con todas las redes sociales a disposición para transmitir esa adoración que nunca mermó y que, inclusive, se acrecentó y empezó a legarse a las nuevas generaciones.

Eso es lo que viene sucediendo en Argentina - y otros sitios del mundo también - en los últimos años. Los conciertos que el grupo ofreció en Buenos Aires a partir de los 2000 así lo prueban. El show del Lollapalooza en el Hipódromo de San Isidro fue una clara muestra de lo que Duran Duran significa para tantos fans que, ya sin tanto alboroto, siguieron abrazando su música con fervor.

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