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25/09/13

Integrante de Pussy Riot inicia huelga de hambre por condiciones inhumanas en prisión

Pussy Riot Nadezhda Tolokonnikova
Nadezhda Tolokonnikova

Las condiciones denigrantes y brutales que Nadezhda Tolokonnikova está sufriendo en la cárcel la llevaron a esta forma de protesta

Nadezhda Tolokonnikova, una de las integrantes del grupo ruso Pussy Riot que se encuentra encarcelada, comenzó una huelga de hambre en protesta por las condiciones degradantes que debe sufrir en prisión, no sólo ella sino también el resto de las convictas.

Tres miembros de Pussy Riot fueron sentenciadas a dos años de cárcel el 17 de agosto de 2012 al ser consideradas culpables de vandalismo motivado por odio religioso luego de cantar un tema contra el presidente Vladimir Putin en el altar de la Catedral Cristo Salvador de Moscú. En octubre, la cantante, Yekaterina Samutsevich, fue liberada y su sentencia quedó suspendida mientras se confirmó que sus dos compañeras, Maria Alekhina y Nadezhda Tolokonnikova permanecerían en prisión. Desde entonces, y a pesar de la presion ejercida por personalidades del mundo entero como Paul McCartney, Madonna, U2, Coldplay, Bjork, Sting y Arcade Fire, entre otros, se les negó la libertad condicional a ambas.

En una extensa carta abierta publicada por el diario inglés The Guardian, Tolokonnikova anuncia su decisión y hace una detallada descripción de la vida en la Colonia Penal Nº 14 en la región de Mordovia donde cumple su condena. Lo relatado es escalofriante y sus reclamos, básicos: derecho al descanso, derecho a la higiene y, principalmente, derecho a exigir que se cumpla la ley. Se puede leer la carta completa y en inglés en la web de The Guardian. Estos son algunos extractos:

"A partir del lunes 23 de septiembre comienzo una huelga de hambre. Es un método extremo pero estoy convencida de que es la única salida de mi situación actual".

"La administración de la colonia penal se niega a escucharme. Pero, a su vez, yo me niego a abandonar mis reclamos. No voy a permanecer en silencio, resignada, mientras mis compañeras de prisión colapsan bajo la presión de condiciones esclavas. Exijo que la administración de la colonia respete los derechos humanos; exijo que el campo de Mordovia funcione de acuerdo con la ley; exijo que seamos tratadas como seres humanos y no como esclavos".

"Mi brigada trabaja en el taller de costura entre 16 y 17 horas. Desde las 7.30 AM hasta las 12.30 AM. En el mejor de los casos, dormimos cuatro horas. Tenemos un día libre por mes. Trabajamos casi todos los domingos".

"Nadie se atreve a desobedecer estas órdenes. Una vez una mujer de 50 años pidió regresar a la zona residencial a las 8 PM en lugar de las 12.30 AM para poder irse a dormir a las 10 PM y tener así un descanso de ocho horas una vez por semana. Se sentía mal y tenía presión alta. Como respuesta, hubo una reunión de la Unidad para abatir a la mujer, insultarla y humillarla llamándola 'parásito'".

"Para el mantenimiento de la disciplina y la obediencia hay un sistema ampliamente implementado de castigos no oficiales. Las prisioneras están obligadas a quedarse en el 'lokalka' (un pasillo entre dos áreas al aire libre) hasta que las luces se apaguen, aunque sea otoño o invierno. En la segunda brigada, la de los discapacitados y ancianos, había una mujer que tuvo tal congelamiento después de pasar el día en el lokalka que tuvieron que amputarle los dedos y un pie".

"'Si no fueras Tolokonnikova, te hubieran cagado a golpes hace tiempo', me dicen mis compañeras con vínculos cercanos a la administración. Es verdad: a otras las golpean. Les pegan en los riñones y en la cara. Hace un año (antes de que yo llegara) mataron a golpes a una mujer gitana de la tercera unidad (la tercera unidad es donde ponen a las prisioneras que necesitan recibir golpizas diarias). Murió en la unidad médica del PC-14. La administración pudo encubrirlo: la causa oficial de la muerte fue un accidente cerebral".

"Las condiciones residenciales y de higiene están calculadas para hacer sentir a las prisioneras como animales mugrientos sin derechos".

"También debe ser una medida correctiva dar a las prisioneras solamente pan duro, leche bien aguada y papas podridas".

"Las violaciones en las condiciones de vida y de trabajo son interminables. Sin embargo, mi principal y más importante pesar es mayor que cualquiera de esos. Es que la administración de la colonia impide con métodos muy duros que cualquier queja o reclamo sobre las condiciones en el PC-14 traspasen los muros de la colonia. La administración obliga a la gente a permanecer en silencio".

"Por lo tanto, a partir del 23 de septiembre comienzo una huelga de hambre y me niego a participar en el trabajo esclavo de la colonia. Haré esto hasta que la administración empiece a cumplir la ley y deje de tratar a las mujeres encarceladas como sí fueran ganado rechazado del reino de la justicia con el propósito de acumular producción para la industria de la costura; hasta que empiecen a tratarnos como humanos".

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